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FUNDACIÓN
VOCACIÓN HUMANA

FUNDACIÓN
VOCACIÓN HUMANA
Aráoz 1942
(1425) Buenos Aires

Teléfonos en Buenos Aires:
4857-3142
4831-4460
4831-0284
154-540-7458

info@vocacionhumana.org
 
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Existe un Saber, un “conocimiento primordial”, una “sabiduría perenne”, revelado a través de múltiples expresiones en el tiempo y el espacio que no sólo refleja la esencia de la vida sino que la constituye en su finalidad última. A lo largo de la historia de la humanidad este Saber se manifestó de diversas maneras, todas ellas expresiones esenciales de la vida misma. Es posible ordenar estas variadas vías de acceso a la Unidad en cuatro grandes áreas: conocimiento, sentimiento, acción y prácticas espirituales.

La situación actual de la humanidad, la creciente aceleración del tiempo, la confusión y el desequilibrio psíquicos reinantes, el desarraigo de lo que nos es más propio, piden hoy más que nunca un cambio significativo que se puede lograr a través de la integración responsable de estas vías de realización en nuestra vida cotidiana. A eso apunta la Formación en Vocación Humana.

El enfoque es transdisciplinario, no doctrinario, secular aunque abierto a lo sagrado y se apoya en una integración filosófica abierta de los saberes de Occidente y Oriente y en la articulación de la filosofía, la religión y la psicología.

Es importante subrayar que para cursar la Formación no son necesarios conocimientos teóricos o prácticos especializados, sino que es suficiente sentir de alguna manera aquella voz interior que nos habla con insistencia de una búsqueda de nosotros mismos.

También interesa remarcar que no se hace profesión de fe de ninguna tradición particular y que se respeta y cultiva la singularidad de cada persona y de cada cosmovisión, ya que cada uno de nosotros parte de una determinada y única experiencia de vida.

 
TESTIMONIOS

"Cuando Bernardo me habló de Vocación Humana decidí, en una actitud típica, cursar la carrera ante todo por una cuestión de información general. Me encontré al principio con un espacio de respeto en el que estaba habilitado el intercambio de ideas sin que ello representara una amenaza. Feliz ante esta lujosa novedad, me dediqué a expresar y escuchar distintos puntos de vista. Nadie intentó imponerme su propia forma de ser y pensar. Nadie se ofendió cuando mis opiniones no coincidieron con las suyas. Mucho me enriquecí con pensamientos ajenos, logré conectarme con mis límites y mis posibilidades con mayor discernimiento, y así logré tener elecciones más claras. Pero en el contexto que Bernardo y José crearon para nosotros hay mucho más que respeto: supieron brindarnos la calidez, la protección, la paciencia y la liviana seriedad que hacen falta para que lo nuevo germine. De a poco me fui percatando de que algo se iba desarrollando en mí; quizás una consciencia más amplia de quién soy, de mi actitud ante la vida, ante el dolor y la muerte. Ya no se trata sólo de un ejercicio intelectual, sino que mi cuerpo, mis emociones, mi cotidiano vivir se ven involucrados. Creo que educar es proporcionar una guía, sugerir un camino, aceptando la unicidad del educando: entré en Vocación Humana para adquirir cultura y me encontré recibiendo educación. Por eso, gracias."

                              Maria Blaquier